Castillos

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Castillo de Anento

El Castillo de Anento, de origen musulmán, pasó a manos cristianas tras la conquista de la zona por parte del rey aragonés Alfonso I el Batallador, y continuó cumpliendo un importante papel durante los enfrentamientos bélicos entre Castilla y Aragón durante los últimos siglos medievales. Así, durante la Guerra de los dos Pedros vivió su episodio histórico más destacado cuando las tropas castellanas, al no poder conquistarlo, prendieron fuego a la población.

Sus restos se extienden por el extremo de un promontorio de tierra rojiza que avanza ligeramente sobre el valle donde se emplaza el núcleo, que yace a sus pies. Se corresponden fundamentalmente a lienzos de muralla del siglo XIV que aprovechan la línea de escarpe de la loma sobre la que se sitúa. La parte mejor conservada está construida en tierra y posiblemente fue asimismo la más firmemente fortificada en su origen. En esta zona puede apreciarse un lienzo de muralla de más de 30 metros de longitud junto a un foso exterior que se encuentra parcialmente excavado en la roca.

El muro, que conserva parte de las almenas, era de tierra aunque con zócalo de sillería y estaba protegido por mampostería en sus caras exteriores. En determinadas zonas se ha perdido la cara interior, quedando a la vista la tapia o primitivo encofrado de tierra, así como la impronta del camino de ronda desde el que se accedería a los torreones que flanqueaban la muralla. Algunas almenas conservan una pequeña abertura a modo de saetera.

A lo largo de la muralla se localiza el arranque de tres torres prismáticas de planta rectangular, en las que la sillería alcanza mayor proporción, no sólo en el zócalo sino también en la parte superior. En el interior de los dos torreones mejor conservados se conservan cámaras con bóvedas de cañón apuntado. Entre ambos torreones se abre la puerta de ingreso, de medio punto, que debió de contar con un puente tal vez levadizo sobre el foso.

El acceso se encuentra bien acondicionado, siendo posible la subida tanto desde el núcleo urbano como desde el camino que lleva al Aguallueve.

Castillo de Berrueco

El pueblo de Berrueco se extiende a los pies del antiguo castillo de origen posiblemente islámico y levantado sobre restos de época celtibérica. Su ubicación en torno a la laguna de Gallocanta y cerca de la frontera entre Aragón y Castilla propició que cumpliera un importante papel defensivo a lo largo de la Historia. Lo hizo durante el siglo XII, en la defensa de los recién ganados territorios cristianos frente a los musulmanes de la zona de Molina y Cuenca, y también posteriormente en las guerras castellano-aragonesas del siglo XIV.

Su aspecto actual se corresponde a las obras efectuadas en los siglos XIII y XIV. En conjunto constituye un pequeño recinto triangular, de unos 20 metros en sus lados mayores por 12 en el menor, que contaba con una torre en cada uno de sus vértices unidas por una muralla de la que quedan escasos restos. De las tres torres originales se conserva la parte inferior de las dos más cercanas a la población ya que la tercera, que ocupaba la posición más alta, ha desaparecido y únicamente se pueden apreciar sus cimientos.

Las dos torres conservadas son obra de mampostería, tienen planta cuadrada y entradas de acceso desde el interior del recinto. La situada al oeste parece ser la principal por su mayor envergadura y empaque, y también es la mejor conservada. Sus medidas se aproximan a los 5 metros de lado y, aunque pudo ser más alta, llega a los 6 m de altura y su remate tal vez fue almenado. Su puerta de acceso es adintelada y carece de cualquier tipo de ornamentación. La otra torre se encuentra mucho más deteriorada y ha perdido parte de sus muros aunque es posible apreciar el hueco de su puerta de acceso.

En cuanto a la muralla que unía las tres torres, apenas quedan restos visibles aunque en el lado que mira a la población se distinguen unos agujeros de escasa profundidad en el suelo de roca viva que pudieron servir como soportes de una empalizada provisional.

Su elevado emplazamiento convierte al castillo de Berrueco en un excelente punto de observación sobre la laguna de Gallocanta y su entorno.

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Castillo de Cubel

Cubel es el pueblo de la provincia de Zaragoza situado a mayor altitud (1.111 m. sobre el nivel del mar) y la torre de su castillo resulta visible desde toda la cuenca de la Laguna de Gallocanta.

Teniendo en cuenta su proximidad a la frontera castellana y a la ciudad de Daroca, la localidad debió de contar tempranamente con un sólido castillo aunque las noticias sobre el mismo son tardías. Es posible que se construyese antes de la primera guerra con Castilla, hacia finales del siglo XIII. Sin duda existía ya en 1357 pues es citado por el historiador Jerónimo Zurita en relación con la segunda y cruel guerra con Castilla. Durante ésta, y más concretamente en 1363, sirvió de refugio a los vecinos de la población.

Tras la unión de los reinos de Castilla y Aragón a finales del siglo XV este castillo se derribó en gran parte siguiendo la política marcada por los Reyes Católicos de desaparición de las fortificaciones fronterizas entre ambos reinos.

Los restos del castillo se ubican en el cerro llamado la Atalaya, que se eleva a unos 50 metros sobre la ladera de la población y está coronado por una plaza circular que se correspondería con el recinto de la antigua fortaleza, hoy muy transformada por las numerosas edificaciones posteriores.

Los principales pero significativos restos del antiguo castillo son los correspondientes a un hermoso y robusto torreón de piedra sillar reutilizado posteriormente como torre de la iglesia, y unos lienzos de murallas de piedra en una calle que queda por debajo de la iglesia de la Asunción y que va rodeando su fábrica. Este muro conservado marca la línea por donde avanzaría la muralla que rodeaba la corona del cerro en la cima del cual estaría la torre del homenaje. La otra torre con que contaba el castillo solo conserva actualmente su macizo basamento y se sitúa en el lado norte de la iglesia, ligeramente separada de la misma.

El mismo recinto de la iglesia de la Asunción guarda los restos de una nevera en la que antaño se conservaba hielo y nieve que durante la época estival se utilizaban con fines medicinales y para favorecer la conservación de alimentos.

Castillo de Langa del Castillo

Entre los castillos que se situaron en torno a la fortaleza de Daroca, una vez este territorio había pasado a manos cristianas a comienzos del siglo XII, destaca el de Langa del Castillo por su tamaño pero también por su posición estratégica guardando el paso hacia el eje de comunicación del río Jalón a través del recoleto valle del río Perejiles en cuya cabecera se emplaza.

La primera noticia que se tiene de su existencia se refiere al año 1357 cuando el gobernador de Aragón fue reconociendo las fortificaciones de la zona ante la amenaza de una posible invasión castellana. Es muy probable que en ese momento se estuviera construyendo o finalizando sus obras ya que su estilo constructivo parece ajustado a ese mismo momento histórico.

Los restos de esta importante fortaleza se alzan sobre una meseta de poca altura que domina el caserío en su extremo noroeste, ocupando toda su superficie de más de una hectárea (mayor por tanto que un campo de fútbol convencional) por lo que puede considerarse uno de los castillos con mayor superficie de todo Aragón.

El recinto circundaba todo el perímetro de la muela mediante un lienzo de muralla y varios torreones de los que en la actualidad solo quedan en pie dos cubos redondeados y uno rectangular además de algunos trozos de muralla perforada por estrechas saeteras.

Uno de sus elementos más destacados es la puerta fortificada de ingreso al recinto, una construcción de mampostería con un arco semicircular de entrada bajo una cámara superior. En el centro del patio de armas se alza la imponente Torre del Homenaje, de planta cuadrada de unos 7 metros de lado y levantada en un aparejo de buena sillería posiblemente ya en el siglo XV. Si bien aun conserva algunas saeteras, parece que ha perdido parte de su cuerpo superior y quedan pocos restos de su puerta de ingreso a partir de la cual arranca una escalera que asciende hacia las estancias superiores.

En la base del cerro se conservan un buen número de bodegas tradicionales excavadas en la roca, algunas de ellas rematadas por cubiertas abovedadas.

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Castillo de Retascón

En el mismo borde de la extensa llanura del Campo de Romanos se sitúa la localidad de Retascón, muy cerca del camino histórico que unía Levante y el Valle del Ebro a través de Daroca, y cumpliendo por tanto un importante papel estratégico en las comunicaciones de la zona.

Aunque la localidad se extiende por el comienzo de un pequeño circo natural que abre hacia el valle del Jiloca, el casco urbano se encuentra presidido hacia el norte por un espolón amesetado sobre el que todavía perduran los restos del primitivo castillo, levantado en el siglo XIII, y que debió de cumplir funciones de ermita en un momento posterior.

Del conjunto original ha llegado hasta nuestros días un torreón de tapial y piedra sobre zócalo de sillares bastante arruinado, unido por unos muros de mampostería muy rebajados a los restos de una torre cuadrada de la que sólo quedan dos paredes de tapial y piedra con graves desperfectos.

Por lo que se puede apreciar en el entorno, y tal como solía suceder en otros casos, los restos de esta fortificación fueron siendo reutilizados en la construcción más moderna de paredes de delimitación y de otros edificios, por lo que resulta difícil hacerse una idea del estado original de esta construcción defensiva.

Iglesia - Castillo de Romanos

La iglesia de San Pedro en Romanos puede considerarse una auténtica iglesia-castillo, cuya primera fábrica mudéjar se levantó en los siglos XIV y XV para ser sustituida a comienzos del siglo XVI por otra de estilo gótico renacentista durante cuya construcción se intervino en el recinto fortificado que la envolvía. Esta edificación se encuentra rodeada en la actualidad por una monumental cerca defensiva que podría datarse en el siglo XIV en relación con la Guerra de los Dos Pedros que enfrentó a los reinos de Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón.

La muralla es de sólida mampostería y cuenta con un camino de ronda volado por su cara interior. El recinto es de planta rectangular, de unos 40 por 25 metros de lado, y está reforzado en los ángulos por cuatro torreones cilíndricos de gran diámetro perforados por saeteras y con acabado en forma de almena, de los que en realidad uno constituye el ábside de la iglesia.

De igual manera, la torre de la iglesia puede tomarse por una auténtica torre-atalaya cuya función sería tanto el dominio visual sobre el extenso terreno del Campo de Romanos como la defensa activa ante posibles ataques. Esta segunda función puede deducirse de la presencia en la torre de un matacán, es decir, de una ventana que tiene un parapeto en voladizo para proteger la entrada inferior.

La torre es esbelta y presenta una estructura militar de planta cuadrada, hueca al interior y dividida en estancias superpuestas que se comunican entre si. El acceso original a su interior se realiza en alto por la parte que da a la iglesia, a través de una puerta de entrada defensiva que conduce a una estancia cuadrada desde la que se asciende a tres estancias superiores. La última de ellas es la única de estricta función religiosa ya que sirve de cuerpo de campanas.

Para acceder a esta iglesia es necesario pasar por debajo de un arco de piedra fechado en 1609 que corresponde a la finalización de las obras del templo y a la habilitación de la superficie del castillo como cementerio.

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Castillo de Santed

El castillo de Santed es una construcción defensiva de pequeñas dimensiones pero bien situada y de gran importancia estratégica al controlar el paso entre el valle del Jiloca y la meseta castellana, tanto respecto al camino que ascendía por el puerto de Balconchán hacia Used como en cuanto al que se desviaba por Santed y la laguna de Gallocanta. Ocupa además el terreno de un asentamiento celtíbero previo del que pueden apreciarse restos de su muralla compuestos por bloques de gran tamaño.

Construido en el siglo XIII o XIV, su misión no debió de ser acoger a la población de Santed en momentos de peligro sino proteger la frontera entre Aragón y Castilla desde su emplazamiento poco accesible sobre la cresta rocosa de la loma en cuya ladera se asienta el caserío.

Originalmente dispuso de una planta rectangular de unos 25 por 20 metros, en la que las esquinas estaban reforzadas por 4 torreones cuadrados. En la actualidad se conservan dos de estas torres situadas en el flanco sur, unidas a los restos del recinto amurallado. Están construidas en buena mampostería de color rojizo, con las esquinas reforzadas por sillares.

Una de ellas se encuentra mejor conservada, presenta varias saeteras en sus paredes y, aunque ha perdido su remate superior, destaca en altura sobre el resto del conjunto. La puerta de ingreso se sitúa en el flanco sur y está defendida por una pequeña barrera que se prolonga hacia el sureste.

A una cota más baja, entre el castillo y la población, pueden localizarse los restos de otro torreón de planta cuadrada y que pudo ser una torre albarrana o exterior al recinto fortificado.

El acceso al conjunto puede realizarse desde la plaza del pueblo a través de la calle que sube junto al ayuntamiento. Desde su atalaya presenta excelentes panorámicas hacia la sierra y los llanos del entorno de Gallocanta y Used.

Castillo de Torralba de los Frailes

La abundancia de asentamientos celtíberos alrededor de la Laguna de Gallocanta es buena prueba de la expansión demográfica y económica que la cultura celtíbera llegó a alcanzar hasta el punto de llegar ocupar completamente estos fértiles terrenos. Como medida defensiva, solían rodear sus poblados de murallas y fosos, y de ellos todavía se conservan algunas muestras que vale la pena visitar como las de la base del castillo medieval de Torralba de los Frailes.

La situación estratégica de esta localidad, por su cercanía respecto al antiguo reino de Castilla y en las estribaciones de la comarca del Campo de Daroca, hicieron de esta fortaleza una plaza de gran importancia en los siglos medievales.
Aunque seguramente la construcción del primitivo castillo data de un momento anterior, se tiene constancia de la realización de algunas obras en el edificio durante el año 1344 ante el peligro de un próximo ataque desde la frontera castellana.

El castillo forma parte de la misma manzana que la iglesia parroquial. Sus restos se encuentran muy transformados si bien conserva un largo muro con almenas y saeteras así como un camino de ronda sostenido por ménsulas. El conjunto se completa por una torre en uno de sus extremos, con forma de tronco de pirámide de base cuadrangular. Esta torre defensiva cuenta con muros de mampostería y algunas saeteras en sus paredes actualmente tapadas. Su aspecto exterior se ha visto seriamente modificado debido a la adaptación de su uso para vivienda.

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Castillo de Villarreal de Huerva

Al igual que sucede con otras torres similares de la zona, no tenemos pruebas suficientes para saber con seguridad su fecha de construcción aunque puede darse por seguro el importante papel que jugó durante las invasiones castellanas del siglo XIV. Por ello es posible suponer que fue levantado en algún momento del siglo anterior.

Los restos del primitivo castillo, una torre y los vestigios de una antigua muralla, se localizan muy próximos a la iglesia de San Miguel formando parte de lo que pudo ser el recinto amurallado de la iglesia o tal vez de la propia población.

La torre es de planta cuadrangular, de unos 5 metros de lado y 9 de altura, y tiene buena fábrica de sillería. Está rebajada en altura y en sus diferentes caras presenta numerosos vanos como ventanas y saeteras de gran derrame interior y con un ensanchamiento central que permitiría el uso de un pequeño cañón. Tiene también una puerta situada en alto a la que se accedería mediante una escalera de mano que podía retirarse en caso de emergencia. Interiormente se dividía en dos plantas comunicadas por una escalera adosada al muro, estando ambas estancias cubiertas por bóvedas de cañón de las que quedan importantes testimonios. En su remate superior pueden observarse las huellas de un cierto recrecimiento a base de ladrillos, lo que permite aventurar un posible uso temporal de la torre como campanario de la cercana iglesia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Castillo de Santed
Castillo de Langa del Castillo
Castillo de Anento
Castillo de Anento
Iglesia - Castillo de Romanos
Castillo de Langa del Castillo
Iglesia - Castillo de Romanos
Castillo de Langa del Castillo
Castillo de Anento
Castillo de Langa del Castillo
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