Ruta Gótico

Ruta Gótico

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Anento
Retablo de San Blas

Blasco de Grañén fue un pintor zaragozano que vivió en la primera mitad del siglo XV, extendiendo su trabajo por todo Aragón y siendo uno de los mejores representantes aragoneses de la pintura gótica. De estilo vivaz y cuidado, próximo al campo de la miniatura, destaca por su descripción minuciosa de ropajes, construcciones y paisajes.

Obra suya atribuida es el retablo de la iglesia de Anento, uno de los de mayor tamaño de todo Aragón (mide 7 metros de altura y 6,80 m de anchura) y el único de gran formato de este autor conservado íntegramente. Cubre por completo la cara interior del ábside del templo y consta de 37 tablas. Está dedicado San Blas, la Virgen de la Misericordia y Santo Tomás Becket. Fue pintado entre 1415 y 1435 y ha sido restaurado recientemente con excelentes resultados. Como particularidad de este conjunto pictórico es necesario resaltar que conserva el guardapolvos, pintado con ángeles y escudos entre los que destaca el del arzobispo zaragozano don Almau de Mur, así como las piezas de madera situadas entre las tablas formando pilares en las entrecalles y arquillos en las tablas del banco y en las de la parte superior del conjunto.

Entre las numerosas figuras y escenas que fueron representadas destaca en primer lugar la tabla dedicada a San Blas, en el centro del conjunto. Otras escenas de la vida y leyenda del santo titular son aquellas en las que aparece bendiciendo a los animales, curando la garganta a un niño, encarcelado y sufriendo martirio.

También en esta iglesia se conserva una parte de las pinturas murales góticas que debieron de decorar todo su interior. Son muy similares a las de la iglesia de San Miguel en Daroca y pudieron ser realizadas por los mismos años. Su estilo es el llamado franco-gótico y, al parecer estaban dedicadas a la exaltación de la Virgen María ya que se distingue una Anunciación así como figuras sueltas de ángeles, apóstoles, profetas y reyes.

Cubel
Retablo de la Virgen de los Ángeles.

Este retablo, que una vez restaurado se ha colocado en uno de los lados del crucero de la iglesia de Cubel, procede de la cercana ermita de Villarguerrero o Guialguerrero. 

Es un retablo de mediano tamaño al que actualmente sólo le falta la tabla que culminaba la estructura y que casi con toda seguridad sería un Calvario.

El conjunto se compone de un banco o predela inferior y tres calles superiores de las que la central está ocupada completamente por una hermosa figura de Nuestra Señora de los Ángeles, según puede leerse en el extremo inferior del lado derecho. En ella, la Virgen sostiene al Niño con un brazo y aparece coronada y nimbada. Su vestimenta destaca por su riqueza ya que se compone de una túnica rosácea, ceñida en la cintura, y un manto azul ribeteado en oro y abrochado bajo el cuello en el que luce un sencillo collar. A su alrededor se extiende una corte de pequeños angelotes. Las dos tablas de las calles laterales tienen pintadas seis escenas de la vida de la Virgen. A la izquierda son las de la Anunciación, la Epifanía y la de Santa Ana con la Virgen y el Niño. A la derecha se suceden las del Nacimiento de Cristo, la Presentación en el templo y Pentecostés.

En el banco se representa la escena de Cristo Resucitado en el centro con el apostolado completo en sus dos laterales. En estas figuras se aprecia el gusto por lo anecdótico propio del estilo gótico internacional que se manifiesta en la delicadeza y la suave representación de los pliegues de las vestiduras frente al gusto quebrado y acartonado propio del gótico hispanoflamenco.

Se trata por tanto de un retablo del periodo internacional, pintado en un taller local a principios del siglo XV. Afortunadamente, su última restauración le ha devuelto todo el espléndido colorido de tonos saturados entre los que destacan los rojos, azules, naranjas, rosáceos y, como no podía ser de otra manera en un retablo gótico, también dorados. De igual modo merece destacar la sensación de ingenuidad y candor que desprenden sus figuras.

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Daroca
Pinturas murales de la Iglesia de San Miguel

La iglesia de San Miguel de Daroca se comenzó a edificar a mediados del siglo XII aunque sus obras más importantes se prolongaron hasta el siglo XV.

A lo largo de estos siglos experimentó importantes remodelaciones como las que afectaron a la decoración interior y a las bóvedas. Perdió asimismo elementos muy significativos como una torre mudéjar o algunas capillas laterales.

En lo correspondiente al estilo gótico, su conjunto de mayor interés es el de las pinturas murales situadas en el interior del ábside, constituyendo el más grandioso y mejor conservado de los conjuntos de pinturas murales de Daroca. Esta obra se realizó a comienzos del siglo XIV, sobre las paredes interiores del ábside románico, y representa la Coronación de la Virgen María junto a dos grupos de ángeles y un apostolado.

Podría interpretarse como un gran retablo en el que la Coronación de la Virgen ocupa un lugar principal y todas las demás imágenes no son más que estrictos acompañamientos de la escena central. Entre estas imágenes se encuentran los doce apóstoles situados bajo arcosoleos góticos en el banco inferior, pero las figuras más numerosas son las tres docenas de ángeles que, ordenados de manera sistemática, portan velas e incensarios o tañen instrumentos musicales de la época. Entre lo más destacable de este retablo mural se encuentra su llamativo contraste entre tonos rojizos y negros, y el detallismo con que se reproducen algunos de los instrumentos musicales entre los que pueden nombrarse el arpa, el órgano de mano, la corneta, el laúd o el rabel.

Esta misma iglesia cuenta con otras interesantes pinturas en la capilla de Santo Tomás, realizadas en un momento posterior a 1363. Pertenecen al periodo denominado franco-gótico, de delicada ejecución y con representación de preciosas arquerías. Aunque parece que han perdido las imágenes del lateral izquierdo, su temática engloba escenas de la vida de Santo Tomás como la de la duda o cuando, según la leyenda, dio la comunión a la esposa del rey de la India.

Daroca
Capilla de los Corporales en la iglesia de Santa María

La Capilla de los Corporales de Daroca constituye uno de los monumentos más representativos de la escultura gótica en Aragón. Ocupa el ábside central de la primitiva iglesia románica que quedó relegado cuando a finales del siglo XVI se construyó un nuevo templo transversal al antiguo pero conservando algunos de sus elementos.

El milagro de los Corporales hizo de Daroca uno de los lugares de peregrinación más conocidos en la Edad Media. Y la iglesia de Santa María recibió los favores de reyes e ilustres personajes como la reina María de Castilla, consorte de Alfonso V, quien parece que costeó durante la primera mitad del siglo XV la construcción de esta capilla que, hacia 1480, recibió asimismo el apoyo de los Reyes Católicos.

La profundidad del primitivo ábside hizo posible que se levantara en su interior un nuevo espacio dedicado especialmente a los Corporales. Este espacio adquirió la forma de una pequeña iglesia dividida en tres estancias entre las que la más importante desde el punto de vista de la escultura gótica es el conjunto de los dos retablos de piedra que conforman el presbiterio. 

En la parte central superior se representa una Crucifixión. A ambos lados de ella, una pareja de ángeles sostiene el paño de los Corporales y otra pareja los escudos de Aragón y Castilla. En la parte inferior se abren tres arcos góticos apuntados y, detrás, un camarín del finales del siglo XVIII que custodia los Corporales. Los relieves policromados del altar, de estilo gótico flamígero, fueron esculpidos a finales del siglo XV y pintados a comienzos del siglo XVI.

Por lo que se conoce hasta el momento, la primera fase de elaboración de la capilla, bajo los auspicios de la reina María, estuvo bajo la dirección de un escultor desconocido venido de Borgoña y con el que pudo colaborar el escultor darocense Juan de la Huerta.

Asimismo cabe mencionar la existencia de unas valiosas pinturas murales de temática mariana sobre la cara interior del ábside, realizadas por el pintor Enric de Bruxelles el año 1372.

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Daroca
Museo de las Artes y la Historia de Daroca

El antiguo Hospital de Santo Domingo, construido según la técnica tradicional de la tapia pisada a comienzos del siglo XVI, alberga desde el año 1986 la sede del Museo Municipal y Comarcal de Daroca. El edificio del antiguo hospital y la iglesia de Santo Domingo conforman un importante conjunto monumental y anteriormente estaban unidos por un pasadizo en arco sobre la calle.

El antiguo Hospital cuenta con tres plantas en las que los fondos de la colección del museo se organizan según un orden cronológico. En la planta baja se sitúan los restos arqueológicos de época prehistórica y celtibérica. En la planta media se exponen las muestras de pintura gótica sobre tabla y, en la planta superior, se ofrece un recorrido artístico de temática religiosa que abarca desde el siglo XVI al XIX.

Los contenidos de la segunda planta, dedicada de manera exclusiva a la pintura gótica, proceden en su totalidad de los ricos fondos del antiguo Museo de la Colegiata debido a lo cual el Museo Municipal y Comarcal de Daroca puede considerarse uno de los más importantes museos hispanos de pintura del siglo XV.

Entre las diversas pinturas expuestas, todas ellas pertenecientes a antiguos retablos desarticulados, destaca de manera notoria las tablas del banco de un retablo dedicado a Santa Engracia pintado por Bartolomé Bermejo, uno de los mejores pintores de finales del siglo XV.

En esta misma sala se encuentra la talla en madera sobredorada de la conocida como Virgen Goda, obra gótica del siglo XII. En este caso, la figura de la Virgen tiene corona y está sentada en un trono con el Niño sobre la pierna izquierda. Curiosamente, el Niño está casi de pie, con un libro en la mano izquierda y bendiciendo con la derecha.

En la planta superior se exponen diversas pinturas de los siglos XVI al XIX entre las que todavía se observan algunas muestras de cierta influencia gótica como una Crucifixión y, en escultura, una figura de San Onofre de finales del siglo XVI.

Daroca
Museo de los Corporales

Ubicado en la excolegiata de Santa María, el Museo de los Corporales de Daroca acoge una valiosa colección de obras de arte sacro, entre las que destacan numerosos objetos de platería, indumentaria litúrgica y un conjunto de tablas góticas y óleos sobre lienzo.

El museo se instaló en lo que fue la sacristía mayor de la iglesia, datada en el siglo XVII. La primitiva instalación del museo fue inaugurada el 19 de marzo de 1939 coincidiendo con el VII Centenario de los Corporales para dar exposición pública a una serie de fondos procedentes de la propia colegial y de otras parroquias extintas de la ciudad.

Entre sus fondos, presenta un valor sobresaliente la colección de pinturas sobre tabla en estilo gótico, complemento ideal de las muestras del mismo estilo conservadas en algunas iglesias de las localidades de la comarca. Entre las pinturas del museo cabe nombrar el retablo de la antigua iglesia parroquial de San Pedro, realizado por el pintor Martín del Cano a comienzos del siglo XV y cuyas catorce tablas caracterizan el estilo gótico internacional propio de este pintor. También es valioso el de la parroquial de San Martín atribuido a Martín Bernat y fechado en 1503.

Otras pinturas sueltas sobre tabla son un Pantocrátor, la tapa de una arqueta de hacia 1300, el tríptico de los santos Bárbara, Bernabé y Apolonia de comienzos del siglo XV en estilo internacional, las tablas de un retablo de la Virgen atribuido al Maestro de Langa, y un conjunto de tablas sobre el tema de los Corporales de finales del siglo XV y que fueron donadas por los Reyes Católicos, lo que explica que incluyan sus retratos y los de sus hijos Juan y Juana.

Entre la indumentaria sagrada destaca una capa de San Miguel con bordados de imaginería del siglo XV. Son numerosas asimismo las piezas de platería aunque entre ellas cabe resaltar la custodia-relicario de los Sagrados Corporales, pieza adaptada a partir de una obra de plata sobredorada realizada en el año 1384 por encargo del rey Pedro IV y su mujer Sibila de Forcià.

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Langa del Castillo
Retablo de San Pedro

Con el nombre del Maestro de Langa se conoce al pintor que pudo dirigir un taller de Daroca que, durante el primer tercio del siglo XV, realizó un conjunto de obras de características similares. Entre ellas se encuentra el retablo de San Pedro de la iglesia de Langa del Castillo, datado hacia 1430 y a partir del cual se le dio nombre modernamente al maestro pintor.

Este retablo de San Pedro está dedicado al mismo santo titular de la parroquia y pertenece sin duda a una iglesia anterior ya que su realización se data hacia 1430, fecha muy anterior a la construcción de la iglesia actual que podría situarse hacia el siglo XVII.

Se compone de una banda inferior o banco sobre el que se sitúa el cuerpo principal dividido en cinco calles de las que la central presenta mayores dimensiones. En la zona del banco se desarrollan seis escenas de la Pasión de Cristo. En la calle central se sitúa la habitual imagen de San Pedro con las llaves, la Piedad y el Calvario. En las calles laterales se distribuyen ocho escenas de la vida y martirio del santo titular y cuatro pertenecientes al ciclo de la Virgen. Esta combinación de escenas de diferente temática no resulta nada habitual entre los retablos de la época y da la sensación de coincidir con la lectura de imágenes propia de los cómics modernos. También llaman la atención las arquitecturas simuladas que separan cada una de las escenas, y su guardapolvos de fondo azul intenso surcado por filigranas doradas.

Su estilo se caracteriza por buscar cierta monumentalidad y deformación expresionista, consiguiendo crear un clima de espiritualidad y emoción. En lo concreto, algunos detalles que se repiten en sus escenas son la combinación de azules claros y tonos rosáceos aplicados incluso a los paisajes, los complicados plegados de los vestidos y unos personajes con particulares rostros de nariz recta, ojos almendrados y pelo hueco y rizado.

Lechón
Retablo de San Lorenzo

El retablo mayor de la iglesia parroquial de Lechón simula una estructura arquitectónica completa así como sus habituales figuras y esculturas pero en realidad está pintado directamente sobre el interior de la pared de la cabecera recta. El conjunto aparece bajo un palio de tela que de nuevo solamente es el resultado de un cuidado trampantojo.

Se compone de dos pisos en los que el inferior aparece presidido por la imagen habitual de San Lorenzo con su parrilla acompañado a ambos lados por figuras de menor tamaño de San Sebastián y San Fabián. Sobre estas figuras se yergue otra del arcángel San Miguel dominando a un demonio con aspecto semi-animal.

Debajo de este conjunto se extiende el fragmento más interesante del retablo ya que se compone de un banco formado por seis tablas pintadas al óleo que responden a las más altas cotas de calidad de la pintura gótica hasta el punto de haber sido atribuidas al afamado pintor gótico Bartolomé Bermejo. Incluso se ha pensado en la posibilidad de que de que perteneciera al retablo de Santo Domingo de Silos que originalmente formó parte de la iglesia de la misma advocación de Daroca. Pero aunque por las medidas y por el estilo bien pudiera ser, lo más probable es que no fueran pintadas por el propio Bermejo sino por algún colaborador que formase parte de su taller.

Estas seis tablas representan figuras sedentes y de complejos ropajes en ricos tronos dorados. Son en todos los casos santos y santas (Santa Brígida, Santa Polonia, San Agustín, San Quílez, Santa Bárbara y Santa Águeda) que pueden identificarse mediante sus habituales atributos o gracias a la inscripción de sus nombres en cuidadas letras góticas situadas en filacterias o en los nimbos que orlan sus rostros.

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Retascón
Retablo de la Iglesia de la Asunción

El llamado Maestro de Retascón fue un pintor gótico que pudo tener su taller en la Daroca del primer tercio del siglo XV. Su obra más conocida es el retablo dedicado a la Virgen María de la iglesia de Restascón.

Este retablo, cuya elaboración se sitúa en torno al año 1425, se sitúa en una capilla lateral y está presidido por una bellísima imagen de la Virgen con el Niño.

Está compuesto de 19 tablas ordenadas de manera poco usual, adoptando una estructura extraña a los retablos góticos, por lo que se piensa que están mezcladas con las de otro pintor de formación valenciana que pudo ser el conocido como Maestro de Langa.

Al llamado Maestro de Retascón se hacen corresponder las tablas de la Virgen, las escenas de la Ascensión, Pentecostés, Dormición y Coronación de la Virgen, además de las seis figuras de la predela. En el banco o predela aparecen representados a un lado San Pedro con las llaves, San Andrés apóstol con la cruz aspada y San Juan Evangelista con el Agnus Dei. En la parte derecha se representa a San Juan Evangelista con el águila, Santiago apóstol con bordón y sombrero de peregrino, y San Pablo con la espada. Todos ellos se muestran erguidos, con expresiones y gestos dinámicos, situados ante un murete y con fondo dorado.

Las tablas del Maestro de Retascón son fácilmente distinguibles por la sensación de serenidad y dulzura que suelen desprender sus figuras, y por la cuidada composición de las escenas que pueden llegar a incluir un gran número de personajes. Otro detalle que distingue sus figuras es la extrema delgadez y longitud con que representa los dedos y cuellos de sus figuras.

Las ocho tablas restantes representan las escenas de la Anunciación, el Nacimiento, la Adoración de los Magos, la Presentación del Niño en el templo y la Aparición de la Virgen. La obra de este otro pintor, conocido como el Maestro de Langa, presenta un carácter más severo y menos expresivo. Ambos artistas pudieron tener su taller emplazado en la ciudad de Daroca.

Torralbilla
Retablo de San Blas

El retablo de San Blas se localiza en una capilla de los pies de la iglesia parroquial de San Lorenzo en la localidad de Torralbilla. Tiene tamaño mediano y fue pintado hacia 1460. Por las particularidades de su estilo gótico, se le ha encontrado un significativo parecido con el retablo de la Coronación de la catedral de Teruel. Por ello ha sido atribuido con precaución al autor del retablo turolense, el denominado Maestro de la Florida que posiblemente fuese Juan de Bonilla, pintor activo en Daroca en la misma época.

Este retablo se compone de un banco inferior de cinco tablas sobre el que se disponen un total de seis escenas repartidas en tres calles o filas verticales. En el banco se suceden las siguientes figuras: un santo con libro, San Miguel Arcángel, Cristo de Piedad, Nicodemus y San Bernardino de Siena.

En la parte superior el retablo aparece presidido por una imagen central de San Blas, protegido por una triple arquería gótica y representado con su iconografía habitual: vestido de obispo, con el báculo, la mitra, la capa pluvial y, en este caso, aunque suele representarse sin barba aparece barbado, lo que denota una clara influencia de Oriente desde donde se importó su culto. San Blas fue obispo de Sebaste, una ciudad armenia, durante las persecuciones de Diocleciano en las que fue encarcelado y finalmente decapitado, habiendo sido antes martirizado con unos peines de hierro para cardar la lana. A su derecha se sitúa San Fabián Papa, y a su izquierda, una curiosa representación de San Sebastián en figura de cortesano ricamente ataviado. Sobre estas escenas se representan en tamaño menor un Calvario en el centro y, a los lados, sendos episodios de la vida de San Blas: la ofrenda de la cabeza y las patas de cerdo durante su encarcelamiento y el martirio con el peine de hierro. Todo el conjunto se halla protegido por un guardapolvos cuya cara interior aparece cubierta de escamas doradas.

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Villadoz
Retablo de la Virgen María

Este retablo se encuentra en una capilla lateral de la iglesia parroquial de Santiago. Es de tamaño mediano y consta de banco inferior más cuerpo principal compuesto de dos pisos y tres calles.

En la parte inferior, su banco agrupa una Piedad y varias imágenes de santos cuyas festividades se celebran en los meses de invierno: Santa Lucía, San Fabián y San Sebastián.

En el cuerpo principal su temática se organiza según las calles o ejes verticales. El central engloba dos imágenes marianas: una Virgen con el Niño y una Coronación de la Virgen. En los dos laterales se distribuyen varias figuras de santos y santas como San Antón, Santa Ana, Santa Catalina de Alejandría y Santa Elena.

En conjunto, se trata de un retablo de gran sencillez en su composición que se compensa con una gran maestría y delicada ejecución tal y como queda demostrado por ejemplo en la concreción de los detalles de los rostros de los personajes representados.

Gracias a un documento recogido por el notario darocense Antonio Clemente, sabemos que al menos parte de este retablo fue contratado por el concejo de Villadoz, el año 1478, a los pintores Miguel Ximénez y Juan de Bonilla.

Villarroya del Campo
Retablo de la Virgen María

Este retablo se localiza en la iglesia parroquial de la localidad cuya advocación es la Virgen del Rosario. Se trata de un retablo de gran tamaño y está compuesto por un apreciable número de tablas ya que alcanza las 31, teniendo en cuenta que 20 de ellas constituyen su cuerpo principal, y las 11 restantes son de menor tamaño y se reparten en dos niveles superpuestos en su extremo inferior.

En realidad parece que podría ser producto de la unión de fragmentos de tres retablos diferentes realizados en un amplio periodo entre 1440 y 1585.

De estos tres hipotéticos retablos, el que aporta un mayor número de tablas conformando el grueso del retablo actual estaba dedicado a la Virgen y fue realizado poco antes de mediados del siglo XV. Sus escenas pertenecen al ciclo mariano y son la tabla central de la Virgen con el Niño entre ángeles, la Coronación de la Virgen, el Calvario, la Anunciación, el Nacimiento de Cristo, la Epifanía, la Muerte de la Virgen, su Entierro y varias imágenes con sus padres, Santa Ana y San Joaquín, como protagonistas. Su factura se ha atribuido a Blasco de Grañén y Jaime Arnaldín.

El segundo retablo fue pintado hacia 1480 y estaría dedicado a las santas Justa y Rufina. Sus tablas correspondientes se localizan en la parte superior del conjunto y recogen escenas de las vidas de las citadas santas y una Resurrección. A este mismo retablo pertenecerían las cinco tablas del piso superior de la bancada baja con una Piedad y sendas figuras de San Fabián, Santa Quiteria, Santa Catalina de Alejandría y San Sebastián.

Las tablas del tercer y último retablo original, pintado hacia mediados del siglo XVI, ocupan la serie inferior y representan seis escenas de la Pasión de Cristo: la oración en el huerto, el beso de Judas, Jesús ante Caifás, la Coronación de espinas, el Descendimiento y el Santo Entierro.

Otro importante retablo gótico conservado en esta iglesia es el dedicado a San Bartolomé aunque originalmente se encontraba en la ermita del mismo titular existente en la localidad.

 

 

Retablo de la Virgen María en Villarroya del Campo
Retablo de la Virgen María en Villarroya del Campo
Pintura murales de la Iglesia de San Miguel – Daroca
Retablo de la Virgen de los Ángeles en Cubel
Retablo de S. Miguel – Daroca
Retablo de la Virgen María en Villarroya del Campo
Retablo de la Virgen María en Villarroya del Campo
Retablo de San Pedro en Langa del Castillo
Retablo de San Pedro en Langa del Castillo
Retablo de San Blas en Anento
Retablo de San Blas en Anento
Retablo de San Blas en Anento
Retablo de San Blas en Anento
Pintura murales de la Iglesia de San Miguel - en Daroca
Retablo de San Blas en Anento
Retablo de San Pedro en Langa del Castillo
Retablo de San Blas en Anento
Retablo de San Pedro en Langa del Castillo
Retablo en Villadoz
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